Viernes 8 de abril de 2011
Decir que era la mujer más bella del mundo no es una exageración.
Sus ojos color violeta, sus facciones perfectas y su pasión por las joyas la hicieron irresistible a los ojos de hombres y mujeres que coinciden en que esta talentosa inglesa le dio un nuevo significado a la palabra glamur. Las fotos más hermosas de una leyenda.
Un par de joyas invaluables
1982
El color violeta de sus ojos se volvió un lugar común para describirla. Lo que muchos no saben es que la profundidad de su mirada no se debía tanto al tono de su iris como a la doble fila de pestañas con la que nació por una extraña mutación genética. Su cara fue símbolo de perfección durante décadas, y ostentó el título de la actriz más hermosa del mundo en más ocasiones que ninguna otra, incluso por encima de Ava Gardner, conocida como “el animal más bello del mundo”. Sus joyas, que superaban los 150 millones de dólares, acentuaron su elegancia pero nunca opacaron su belleza.
Un bikini memorable
1956
Su cuerpo en forma de reloj de arena despertó la envidia de cientos de mujeres que querían tener sus senos y su cintura de avispa. Sus curvas se hicieron famosas en la película Suddenly last summer, donde apareció en un vestido de baño blanco que se encaramó en las listas de escenas memorables del cine. Cuando no estaba filmando, Liz Taylor prefería un look más natural y relajado, con el que adornaba su sentido del humor. Eso sí, sin perder ese sex-appeal que la hacía irresistible.
Una muñeca talentosa
1951
Mientras Marilyn Monroe llamaba la atención con fotos provocadoras y escándalos, Liz Taylor demostró que no era solo una cara bonita. En 1960 se llevó su primer Óscar a mejor actriz por su participación en la película Una mujer marcada, donde interpretaba a una prostituta de lujo. Antes de este reconocimiento, muchos pensaban que una mujer con las facciones tan delicadas y con una belleza tan clásica no podría sacar adelante dicho papel. Con la elegancia que la caracterizaba, dejó que su actuación hablara por ella y dejó callados a sus detractores.
Una mujer convencional
1950
La actriz que en 1995 ocupó el puesto 16 de la lista de las 100 mujeres más sexys de la historia del cine según la revista Empire, no era tan arriesgada en su vida privada como sí con su imagen de mujer irresistible frente a las cámaras. Amigos de la actriz aseguran que se casó ocho veces no por ser amante de las aventuras fugaces, sino por querer formalizar cada relación con una boda en un intento por seguir lo convencional.
Unas piernas de porcelana
1957
Si sus ojos hipnotizaban, sus piernas hacían temblar. Delgadas, tonificadas y con un tono blanco tan delicado que parecían de porcelana, fueron el resultado de largas sesiones de danza que empezaron cuando tenía tres años. Su disciplina ayudó a estilizar su figura, ya que no superaba los 1,57 metros de estatura.