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Tras el vestuario de un rey

Decir que los vestidos son los verdaderos protagonistas de The Tudors no es una exageración. 

Sólo el collar de perlas que se utilizó en la coronación de Ana Bolena tiene un costo de 65.000 dólares. Y la propia Ana Bolena vistió con telas de hilos de plata de 150 años de antigüedad. El presupuesto para vestuario va en un millón de dólares y en cuatro temporadas han sido confeccionados 6.000 atuendos.

Cada bordado, cada tela y cada accesorio tienen un propósito: mostrar el tipo de vida de la corte de Enrique VIII manteniendo el estilo propio del siglo XVI, pero con un toque moderno y sexy que llame la atención del público.

Ese ha sido el trabajo de la diseñadora de vestuario Joan Bergin. La irlandesa dejó en claro desde la primera temporada que lo suyo no iba a ser una simple reproducción de películas de época, sino una detallada investigación. “Un diseñador es un antropólogo que constantemente está guardando imágenes de cosas que ve a su alrededor, incluidas aquellas que le producen asco”, le dijo a CROMOS. Por eso no es raro que las chaquetas que diseña para Jonathan Rhys Meyers tengan un toque rockero. Para ella, Enrique VIII era el Mick Jagger de su tiempo; o que los corsés que las mujeres usan en las escenas de los bailes estén inspirados en la pintura Ensayo de ballet, de Edgar Degas, y en los diseños de Balenciaga.

Su metodología ha resultado tan exitosa que en 2007 y 2008 ganó el premio Emmy por mejor vestuario por esta serie. Las marcas y casas de joyería la han contactado para pedirle que utilice sus diseños, e incluso le han dejado intervenirlos con tal de que aparezcan en la serie. Las telas se las envían de India y China, lo que explica la calidad de los atuendos.

Un trabajo dispendioso pero gratificante si se tiene en cuenta que Bergin es arquitecta. Como ella misma lo explica, todo ha sido fruto de una extraña adicción a la moda.

Confidencias de Bergin

¿Cuánto del vestuario de The Tudors es fiel a la historia y cuánto es creación suya?

Si hay algo que he aprendido en tantos años de trabajar en teatro y cine, es que a la audiencia hay que presentarle personajes con los que se pueda identificar. Las telas que se usaban en esa época eran tan pesadas que podían utilizarse para tapizar muebles, dejando de lado la feminidad de la mujer. Por eso opté por usar materiales más delgados que resaltaran la figura y mostraran un poco de piel y así crear personajes más sensuales. Mirar la última colección de Galliano y ver que es algo que va con la personalidad de Enrique VIII es emocionante. Me gusta fusionar lo que está de moda con el estilo clásico de la época, así el público no ve siempre lo mismo y yo tampoco.

¿Cómo fue acomodar el vestuario a los diferentes momentos de la historia?

The Tudors muestra casi 20 años de la vida de Enrique VIII, así que los cambios en la moda de la época fueron bastantes. Las primeras temporadas eran mucho más alegres y coloridas porque los personajes estaban en la primavera de sus vidas. A medida que el rey adquiere más poder, su estilo de vida también cambia y en la ropa se traduce en telas más finas y joyas más pesadas.

¿Cuánto tiempo toma diseñar un vestido para The Tudors?

En promedio, diseñar un vestido toma una semana porque no se nos puede olvidar ningún detalle. Dependiendo de la escena, utilizamos telas que ya hemos usado antes y las pintamos para no perder tiempo buscando, pero si se trata de un matrimonio o un baile, toca empezar de cero. En el caso del vestido de coronación de Ana Bolena, usamos una tela de hilos de plata que tenía 150 años, que fue prestada a la producción. Así se logró darle un mayor estatus al personaje y evidenciar su transformación de adolescente a reina. Para lograrlo, cuento con un equipo de 11 personas con el que en una sola temporada llegamos a crear 1.500 vestidos.

¿Qué tan importantes son los accesorios?

Cada personaje cuenta con un juego de accesorios que define su personalidad. En el caso de Enrique, las joyas grandes y pesadas usadas en trajes con tejidos militares evidenciaban su poder y deseo de ir a la guerra. Ana Bolena, una de sus parejas más controvertidas, tenía un gusto exquisito por los collares, así que en una ocasión le pusimos una gargantilla de perlas de 65.000 dólares. Los corsés los diseñamos mucho más abajo porque, a diferencia de lo que se pensaba, las mujeres del siglo XVI, incluidas las reinas, mostraban los pezones cuando se agachaban.

¿Con cuánto presupuesto contó para este trabajo?

El presupuesto fue de un millón de dólares y algunos de los vestidos costaban 5.000 dólares (tela y mano de obra). Por eso tocó aprender a reciclar telas y cuidar mucho cada atuendo para no perder tiempo arreglando dobladillos o limpiando alguna mancha. El canal nos ha apoyado en todo, ha creído en nuestro trabajo y nos ha permitido crecer temporada a temporada.

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