El momento correcto de Iván Lalinde

Martes 10 de mayo de 2011

El periodista regresó a la pantalla como presentador de El precio es correcto, el concurso del Canal Caracol que en los años 80 inmortalizó Gloria Valencia de Castaño.

Foto:David Schwarz
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“Papá, mamá, Lina (Marulanda), diosito, denme ayuda”, se dice a sí mismo Iván Lalinde para quitarse el susto que siente cuando está parado en la puerta del estudio, listo para salir a presentar El precio es correcto. Entonces da un paso y domina el miedo para disfrutar de las emociones de este concurso que ya cautivó a la audiencia del mediodía.

En realidad, Iván ya se acostumbró a ese susto que produce presentar un concurso que marcó una época entre 1981 y 1991 con un peso pesado de nuestra televisión (Gloria Valencia de Castaño) y que ha hecho historia en Estados Unidos desde su creación en 1956. Tanto que el formato se produce en 36 países.

Por estos días anda a mil y con el rating a su favor. El ritmo no bajará hasta dentro de unos meses cuando terminen de grabar los primeros 120 programas del concurso. Desde que empezó hace un mes, el programa lidera la franja de la tarde con un rating promedio de 33 puntos, lo que significa que de cada 100 televisores 33 están sintonizados en El precio es correcto. Una sintonía que obligó a reducir la duración de los noticieros a una hora.

La velocidad baja un poco cuando sale del estudio, se sienta en un sofá y toma de una mesita un vaso gigante con jugos energéticos que combina con algún menjurje para la voz. Se toma un sorbo y parece que no se creyera del todo lo que está logrando.

Una risa de emoción demuestra que ha valido la pena esta experiencia, diferente de la que ha tenido antes en las noticias de entretenimiento de Caracol, del desaparecido Noticiero Nacional y de RCN; y de programas infantiles como Te levantas y Jack el despertador.

El concurso marca su regreso a la pantalla después de dos años durante los cuales creó una empresa de contenidos que no alcanzó a despegar por la crisis económica pasada. Fue una etapa que él llamó de “descontaminación”.“Estuve tranquilo, trabajé mucho en otras cosas, y me demostré que podía hacerlo solo sin la marca de un canal”.

Por eso, cuando volvió a Caracol, todo pasaba por su cabeza menos que sería presentador de El precio es correcto, pues estaba en otros proyectos de entretenimiento.

Se sometió a todo el proceso, hizo pruebas y compitió con otros presentadores, fue el escogido y empezó a prepararse. “En un comienzo tuve la duda de sí era acertado de que aquí lo presentara un hombre, por la imagen que había de Gloria Valencia”. Pero se concentró en ser la nueva cara, tal vez siguiendo el ejemplo de Bob Barker, el hombre que condujo el concurso durante 35 años en Estados Unidos.

Entonces Iván estuvo listo para dar el salto y hace un mes conquistó al público que ahora lo abraza, lo obliga a brincar, le pide autógrafos y hasta lo hace llorar. “Yo siento que cualquier señora o señor que va al programa es como mi mamá o mi papá”.

Esas vivencias con los concursantes también han sido otra prueba, pues como presentador no debe dejarse llevar por las emociones. “Se me sale el ‘mija’ y ahora el director me cobra mil pesos cada vez que lo digo. Ya van 15.000. He aprendido a subir y bajar el ánimo. Debe haber un equilibrio entre lo serio y lo coloquial porque hay juegos y premios”.

Eso mantiene a Iván cerca del suelo y prefiere vivir las emociones. “Todos los días me meto a la ducha y me pregunto quién soy, de dónde vengo, si mañana puedo estar haciendo jugos. Esto hay que disfrutarlo, aprovechar este brillo de la vida y eso quisiera proyectarlo”. Y esto quizás no tiene precio.

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