Los mejores amigos de los famosos

Martes 8 de septiembre de 2009

Son compañeros del alma y les guardan los más grandes secretos. Son los mejores cómplices de parrandas y tristezas. Algunos de los personajes más reconocidos del país nos dieron sus mejores fotos y nos hablaron de ellos, sus amigos, esa familia que se puede escoger.

Jessica de la Peña y Andrea Serna
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Jessica de la Peña y Andrea Serna Laura Dávila y María Cristina uribe Faustino Asprilla y "Caremonja" Yanina Nikitana y Mónica Lopera Eduardo Lara y Rodrigo Larrahondo Jean Claude Bessudo y "Choco" Valentina Rendón y Carlos Monsalve Julián Arango y Antonio Sanint Patrick Vaysse y Lina Cantillo Paulina Dávila y la Toya Montoya
Jessica de la Peña y Andrea Serna
Laura Dávila y María Cristina uribe
Faustino Asprilla y "Caremonja"
Yanina Nikitana y Mónica Lopera
Eduardo Lara y Rodrigo Larrahondo
Jean Claude Bessudo y "Choco"
Valentina Rendón y Carlos Monsalve
Julián Arango y Antonio Sanint
Patrick Vaysse y Lina Cantillo
Paulina Dávila y la Toya Montoya

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Laura Dávila y María Cristina Uribe. Amigas de jardín.

Estas dos amigas heredaron la amistad de sus hijas Raquel y María, que se conocieron en el jardín infantil cuando apenas aprendían a hablar. Allí también María Cristina Uribe y Laura Dávila cruzaron sus primeras palabras y descubrieron que tenían tantos temas en común como sus hijas. Han pasado casi once años y la complicidad las obliga a verse tres veces por semana, con esposos incluidos. “Jamás olvidaré que cuando tuvimos que dejar Colombia, Laura y su familia recorrieron medio planeta para pasar el año nuevo con nosotros”, recuerda María Cristina, quien ese mismo diciembre descubrió que estaba embarazada al tiempo que Laura, que le llevaba seis meses. Ambas tuvieron niños. En su cotidianidad compartida también caben los desacuerdos, sobre todo en política, pero según María Cristina, “no hay nada que su agudo sentido del humor no vuelva chistoso. Aprendo mucho de ella, de su sensibilidad y de su modo de ver la vida”.

Andrea Serna y Jéssica de la Peña. Pura química

Andrea Serna y Jéssica de la Peña fueron primero colegas y luego amigas. Hace once años ni siquiera sus horarios coincidían, pero en los pocos momentos que compartieron surgió algo que en la amistad también es necesario: la química. Luego la cotidianidad de la sala de redacción de RCN consolidó un fuerte lazo entre ellas y aprendieron a combinar sus personalidades: Andrea es buena consejera, tranquila y respetuosa de las decisiones de los demás; Jéssica es extrovertida, opina, dice lo que piensa y vive muerta de la risa. “Nos conocemos muy bien, casi que cada una podría predecir lo que nos sucederá”, dice Andrea. Por eso pueden estar juntas incluso desde las seis de la mañana, cuando van al gimnasio a compartir entrenador. También comparten cabina en el programa radial que dirige Andrea. Pero esto no sería serio sin una reunión oficial semanal donde cada una cuente lo que tiene que contar, y a la que suelen unirse otras dos amigas: Carolina Cruz y Ángela Cardozo.

Jean Claude Bessudo y Choco. De malas pulgas

Cuatro patas y mucho pelo tiene el mejor amigo de Jean Claude Bessudo, presidente de la Organización Aviatur. Se trata de Choco, un pastor alemán que acompaña al empresario desde hace cuatro años. El plan que más disfrutan son los paseos matutinos por los bosques. “Compartimos tiempo juntos todos los días y cuando estoy de viaje, me hace mucha falta”, confiesa Bessudo. Lo que más admira de su amigo canino es la transparencia pues jamás oculta sus sentimientos. “Es muy directo con mis hijos, con quienes tiene una relación de profunda animadversión”. Precisamente el mal genio del perro es lo que, según su esposa, ahuyenta a los hijos y a los nietos de la casa. Pero Choco no se inmuta ante las críticas. El amor de su amigo y amo es tan incondicional que, incluso, ha dado lugar a bromas familiares. “Un día amenacé a mi hijo Samy con poner a Choco en la junta directiva de la empresa en reemplazo de él”, recuerda Bessudo.

Lina Cantillo y Patrick Vaysse. Donde sea 

Hace 11 años, durante un desfile, la diseñadora Lina Cantillo conoció a Patrick Vaysse. Así nació entre ellos una sólida amistad que ha superado la distancia. Para verse regularmente al menos cada dos meses, procuran coordinar sus agendas y encontrarse bien sea en Colombia o en algún otro lugar del mundo. Lina define a su mejor amigo como un caballero creativo, educado, culto y encantador que sabe exactamente cómo hacer sentir bien a la gente que lo rodea. Patrick, de origen francés, es directivo de una reconocida cadena de hoteles y comparte con la diseñadora el gusto por los viajes, el buen sushi y la champaña. A ambos les encanta conversar durante horas sobre moda, arte y culturas extranjeras. Pero no siempre necesitan las palabras; se conocen tanto que el silencio entre ellos es otra forma de comunicación:
“Nos entendemos sin hablar, sólo con una mirada ya sabemos lo que sentimos”, afirma Cantillo.

Julián Arango y Antonio Sanint . Nada serio

Julián Arango y Antonio Sanint son los mejores amigos desde que estudiaron juntos en el colegio. Se conocieron una tarde en la casa de un compañero en común, mientras Antonio hacía una imitación de “El Flecha”, un personaje creado por David Sánchez Juliao. Inmediatamente Julián, sin conocerlo, se integró a la imitación. Así fue que se gestó una amistad incondicional que no sólo les ha servido para “crear personajes, imitar acentos y mamar gallo, que es lo que más les gusta hacer en la vida”, como piensa Julián, sino para que una amistad de tantos años se haya conservado intacta.

Valentina Rendón y Carlos Monsalve. Prózac puro

“El Boti”, así es como Valentina Rendón le dice cariñosamente a su mejor amigo, Carlo Monsalve, desde que él alguna vez llegó a la universidad con una camisa de rayas que lo hacía ver como el célebre personaje creado por Roberto Gómez Bolaños. Se conocieron en 1992 cuando estudiaban Diseño Industrial en la Universidad Autónoma de Manizales y durante estos 17 años de amistad, los ha unido el sentido del humor. “Estar cerca de ‘Boti’ es reconfortante; siempre me hace reír y es un optimista de tiempo completo pues hasta en los momentos más difíciles no pierde la sonrisa”, expresa la actriz. Aunque debido a sus ocupaciones no se ven mucho, intentan encontrarse cada mes para recordar viejos tiempos, charlar sobre sus vidas y discutir sobre diseño, que sigue siendo un tema apasionante para ambos. Aunque hoy en día Carlos es un exitoso diseñador, a Valentina le encantaría participar en un proyecto artístico con él: “La capacidad histriónica de ‘Boti’ es inmensa y varias veces le he dicho que debería montar un stand up comedy pues podría ser tan bueno como Andrés López”.

Euardo Lara y Rodrigo Larrahondo. Con la camiseta puesta

No es casualidad que el profesor Lara, cuando fue escogido como director técnico de la Selección Colombia, haya nombrado a Rodrigo Larrahondo como su preparador físico. Y no es casual porque ellos se iniciaron juntos en el fútbol, y de esa relación nació una amistad que trascendió el campo profesional. “Rodrigo no sólo es una persona muy valiosa para mi trabajo –dice Lara–, gracias a su integridad se ha convertido en mi mejor amigo”. Dicha amistad, que ha soportado malos ratos y también nutridos momentos felices, no sólo seguirá cultivándose dentro y fuera de las canchas, sino que también espera guiar al equipo colombiano al próximo mundial.

Mónica Lopera y Yanina Nikitana. De Rusia con amor

Mónica Lopera conoció a Yanina Nikitana hace más de un año, cuando coincidieron en una campaña publicitaria para Christian Dior. Desde el primer momento tuvieron una gran empatía, a pesar de las grandes diferencias culturales existentes entre Rusia y Colombia. Según la actriz y modelo criada en Medellín, “a pesar de ser completamente diferentes y de venir de lugares tan opuestos, nos dimos cuenta de que teníamos mucho en común”. Ella dice que Yanina parece colombiana y Yanina dice que Mónica parece rusa. A fin de cuentas este par de compinches, como ellas mismas se califican, se ponen de acuerdo al no saber quién se parece a quién. Lo que sí tienen seguro es que en la amistad, al igual que en el amor, “el lenguaje es uno solo sin importar el pasaporte”.

Faustino Asprilla  y Caremonja, El dúo dinámico

Faustino Asprilla no necesita la presentación que su mejor amigo, más conocido con el apodo de ‘Caremonja’, requiere. Destacado director creativo de la agencia de publicidad Young & Rubicam, Víctor Ortiz conoció al ‘Tino’ en su natal Tuluá hace 26 años, cuando los equipos de sus barrios Alvernia y Popular se enfrentaban. Era tanto el talento desplegado por el Faustino, que su rival decidió seguir convocándolo para los partidos que jugaba en otras canchas. Así empezó una amistad que se cimentó en el humor y se consolidó con el licor. Cuando se juntan, se convierten en un dúo dinámico: se ríen de la vida y el ‘Tino’, que es inmensamente tímido, se suelta por completo. Tan es así que una entrevista al jugador tulueño sin la presencia de su entrañable amigo, está condenada al fracaso. Ahora, cada vez que el ‘Tino’ viaja a Bogotá, se queda en el apartamento de ‘Caremonja’, con la seguridad de saber que la amistad para él no es una palabra más sino un sentimiento que se entrega por completo.

Paulina Dávila y Toya Montoya. Tatuadas en el alma

Además de ser primas, son las mejores amigas. Paulina Dávila es estudiante de Artes Visuales y comparte con ‘La Toya’ Montoya el gusto por bailar salsa y viajar. Ambas tienen claro que una amistad se mantiene vigente a lo largo de los años gracias al respeto. “Cuando mi prima llegó a Bogotá vivimos juntas durante seis meses y nunca tuvimos problemas pues somos muy relajadas. Al mismo tiempo, somos muy respetuosas del espacio de cada una”, explica la modelo samaria. Aunque siempre han procurado verse todos los fines de semana, sufren el síndrome de los celos de amigas: “Eso lo tenemos que cambiar pues algunas veces nos hacemos reclamos por haber salido con otras amigas”. El símbolo de su amistad son tres bolitas rojas que ambas se tatuaron en la oreja izquierda.

ALfredo Molano. Cien por ciento aventureros

Se conocieron en el colegio Colombo Americano, pero en esa época Fernando Rozo era amigo del hermano de Alfredo Molano. Fue después que empezaron a encontrarse en La Piñata, una cafetería situada frente a la iglesia de Lourdes, para ir a rumbear y ver todas las películas de Marlon Brando y Natalie Wood en el Teatro Imperio. La amistad se fortaleció en la Universidad Nacional, donde cada uno siguió una carrera distinta. Pero fue en el Llano donde se convirtieron en una “sociedad de aventuras ilimitadas”. Alfredo escribía mientras recibía de Fernando apuntes e ideas con su toque de originalidad. “Hemos conocido casi todo el país juntos, saltando de monte en monte, de río en río y hasta de cama en cama. Nos hemos reído de todo y siempre hemos peleado contra el vivo que se cuela en la fila. Nos duelen las crueldades y brutalidades que sufre nuestra gente y tenemos la certeza de ver algún día el horizonte limpio de sangre”.

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