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Conozca a Valentina Toro, una joven que va más allá de los límites

A pesar de haber nacido con un defecto físico en sus brazos, Valentina Toro ha trabajado obstinadamente por hacer lo que más le gusta: dibujar. Gracias a sus ganas y a su talento acaba de publicar un libro infantil que ella escribió e ilustró. 

Cuando era niña, Valentina no podía jugar en el pasamanos pues nació con una condición genética inusual: sus brazos son muy cortos y sus manos solo tienen tres dedos. Por fortuna, siempre ha tenido un espíritu tranquilo. Mientras los demás saltaban afuera, ella se refugiaba en los libros. Pasaba sus días leyendo y, entre lectura y lectura, dibujaba, una tarea que, dada su condición, parecía un desafío titánico. Sin embargo, en ella ocurrió con total naturalidad. “Una vez un niño me preguntó cómo hacía para pintar con tres dedos –le contó Valentina a CROMOS–, y yo le dije: ‘¿Cómo haces tú para hacerlo con cinco? ¡Qué encarte!’”.Desde que Valentina estaba en la barriga de su mamá, sus papás supieron que nacería con un defecto físico, así que muy pronto asimilaron la noticia. Nunca recibió un trato especial y eso ayudó a que fuera muy independiente desde niña. “Uno aprende a defenderse con lo que tiene –explica contundente–. Así como el alto aprende a agacharse y el bajito aprende a empinarse, yo aprendí a manejar mis manos. Existe una diferencia porque la gente la ve, pero yo no me siento diferente”. Apasionada por el dibujo y libre de complejos, Valentina decidió estudiar diseño gráfico para perfeccionar su técnica y muy pronto su trabajo fue reconocido. El año pasado fue elegida para ser la diseñadora de los estampados de las camisetas de Moda Antioquia, y la editorial Intermedio se interesó en publicar un libro que Valentina había escrito e ilustrado para una asignatura.Así surgió Las peripecias de Violeta, el primer libro de Valentina, que acaba de lanzar y que narra en rima las aventuras de una niña en un mundo en el que existen los duendes y en el que los perros tienen pinta de dragones. Violeta se parece a su creadora: es valiente, fuerte y se las ingenia para salir sola de los problemas. Las ilustraciones de Valentina hablan por sí solas. Los expresivos ojos de Violeta revelan, sin que haya que leerlo, que tiene miedo, emoción o tristeza. Para lograrlo, la artista dibujó todos los días de esos seis meses que tardó en terminar el libro y trató de aprender de sus ilustradores preferidos: Maurice Sendak, Benjamin Lacombe y Rebecca Lardner. También se dejó fascinar por la estética de Tim Burton y de la película La historia sin fin. Próximamente, la editorial publicará nuevas peripecias de Violeta, las cuales se convertirán en una colección con la que Valentina espera cumplir su sueño: dedicar su vida a los libros.

 

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