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Valeria Lukyanova, la mujer Barbie

*Cintura de 51 cm, busto talla 38DD, 52 kilos de peso, facciones delineadas y cirugías en cuerpo y rostro hacen que esta mujer diga que es la versión más real de Barbie.*

Una modelo posa frente al espejo. Con apliques de rubor, firmes y reiterados, estiliza los ángulos de su nariz, para dar paso al contraste entre sus pómulos y su mentón. Luego, con un juego de iluminadores, polvos translúcidos y sombras, le da contorno oscuro y definido a sus ojos. Han transcurrido 15 minutos de un delicado y cuidadoso maquillaje. Valeria Lukyanova, la joven ucraniana de 21 años, finalmente puede reconocerse con mayor facilidad ante el espejo: ahora es la imitación más fidedigna de la muñeca Barbie.

Como la mayoría de sus compañeras de infancia, Lukyanova creció jugando con la legendaria muñeca, pero lo que para sus amigas era un juego de niñas, para ella se convirtió en una obsesión que terminaría transformando su cuerpo. Así lo confirman, no sólo las delicadas facciones de su rostro, sino todo su cuerpo. La cintura delgada, la figura espigada y el pelo liso y rubio dejan perplejos a todos aquellos que ven en ella un extremo parecido con la muñeca insignia de Mattel.

Sin embargo, la provocación, más allá de la imagen, ocurre en el ámbito de la palabra. Poniendo a prueba el efecto viral que sus fotografías generan en internet, Lukyanova recientemente publicó un post acompañado con una seductora fotografía, en la que preguntaba a sus más de 15.000 seguidores en su cuenta en Facebook: “¿Quién es la mujer más bella del mundo?”.

Las reacciones, desde luego, no se hicieron esperar. Un seguidor, indignado, escribió: “Ella no sólo luce fea, sino ridícula”. Otros, más benévolos, hablaron de lo aburrido que puede resultar tener un cuerpo “perfecto”. E incluso hubo quienes pusieron en duda la realidad de su imagen, sugiriendo que se trataba de una argucia elaborada con el programa Photoshop. Esto último, al menos, quedó desmentido, al ver las fotografías y videos, en carne y hueso, que Lukyanova ha publicado en las redes sociales y en su blog personal. En bikini, en ropa deportiva  o vestida con abrigos de invierno, de pelo liso o rizado, posando en la playa o de compras  con sus amigas en un centro comercial, ella es una mujer real… y “bella”.

Sin embargo, lo que podría suscitar admiración, en relación con su capacidad para emular un ícono de la belleza de Occidente, también deja entrever un profundo desconcierto: la mirada de Lukyanova, al igual que Barbie, es fría e inexpresiva. Y es precisamente esa ausencia de expresión la que sirvió de pretexto para que algunos de sus detractores lanzaran una crítica ya conocida: el mercado y sus productos trastornan los frágiles cerebros femeninos.

Pero quizá, en lugar de una impostura adolescente, se trate de una posición activa y afirmativa de Valeria para hacerse un camino como modelo. Como publicó uno de sus seguidores en su sitio web: “¿No es esta obsesión de parecerse a la muñeca Barbie una parte de su identidad?”.

Las posturas siempre estarán divididas, pero una cosa sí es cierta: la realidad del delirio Barbie que habita en la mente de Valeria Lukyanova es algo que solo ella puede responder.
 

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