Se encuentra usted aquí

Catalina Maya "Después de mi separación, quisiera ser periodista"

Tras durar seis años casada con el piloto mexicano Adrián Fernández, y tener dos hijos, la exmodelo paisa quiere ejercer por fin su profesión: ¡el periodismo!

De colegiala con camisa blanca peligrosamente desabotonada o con un bikini amarillo al lado de una tabla de surf. Así son las imágenes que se vienen a la memoria al pensar en Catalina Maya, la hermosa modelo paisa que ha aparecido en los medios nacionales desde niña y que ahora, viviendo en Miami, disfruta de uno de los mejores momentos de su vida en su papel de madre.

Después de recorrer un laberinto de entradas para llegar a su apartamento en Key Biscayne, Florida, y en medio de un torrencial aguacero que hace recordar la temida temporada de huracanes de la ciudad, me doy cuenta de que Catalina ya ha logrado robarse el corazón del portero del condominio, el del recepcionista, el del valet parking y hasta el de la señora que le ayuda con la limpieza. Para los hombres las razones saltan a la vista, pero cuando el carisma toca a las mujeres, uno confirma que Catalina es una mujer con los pies en la tierra que sabe tratar y valorar a quienes la rodean.

Me recibe al natural. Justo después de salir de la ducha y con un vestido azul que hace resaltar sus ojos. No necesita maquillaje. Se ve fresca, relajada, hermosa. Desde la sala, magníficamente decorada con un estilo contemporáneo, se observa por la ventana la tranquilidad de la isla, y por el otro lado: ¡Juguetes!, la prueba innegable de que ese penthouse no es tan tranquilo cuando llega la tarde.

Los dueños de esos juguetes son Valentina, de 5 años, y Niko, de 4. Los dos hijos que tuvo con el piloto mexicano Adrián Fernández y que, luego de su separación, ocurrida hace varios meses, permanecen con ella.

“Mis hijos son el motor de mi vida. La alegría cuando me levanto cada mañana. Nada es comparable a esto”, confiesa Catalina, quien suspendió por un buen tiempo las pasarelas y las sesiones de fotografía para disfrutar de su familia. “Yo soy de las que siempre soñaron con ser mamá y tener una familia grande, así que yo me gozo cada momento, cada abrazo y cada ocurrencia que me dicen”.

¿Fue difícil para los niños afrontar la separación con Adrián? Catalina asegura que no se han dado cuenta. “Adrián se la pasa acá. Este fin de semana estuvo con nosotros en la fiesta de cumpleaños de los niños y en Semana Santa nos fuimos de vacaciones todos. Como él viaja mucho, están acostumbrados a sus ausencias, pero cada vez que puede está con nosotros. Es la relación perfecta, ¿no? Él tiene su espacio, yo el mío, y todos felices”, finaliza con una sonrisa.

La otra CataCatalina empezó en el mundo del modelaje a los 13 años. Estudiaba en el colegio San José de las Vegas, en Medellín, y decidió acompañar a una amiga a un casting para un comercial de Almacenes Éxito. Aunque ella no iba a buscar suerte, la convencieron para que hiciera la prueba y terminaron escogiéndola. De ahí, le empezaron a llover propuestas hasta alcanzar a hacer unos 50 comerciales de Palmolive, Trident, Coca-Cola, Pony Malta y Johnson & Johnson, entre otras marcas. A los 13 años sus días pasaban de las clases de Biología y Matemáticas –con su uniforme de colegio de falda azul y medias blancas–, a tardes enteras de luces, tacones y fotógrafos que buscaban a la mujer que se escondía en ese rostro de niña.

“Mi infancia fue muy veloz. Yo vivía un mundo que no vivían mis amigas en ese entonces. Yo modelaba, ganaba plata y literalmente me transformaba al cruzar la calle del colegio y llegar a la agencia. Pero fue una experiencia muy linda porque la viví siempre de la mano de mi mamá. Ella me acolitaba todo y nunca me dejó sola”.

Al graduarse del colegio, Catalina sabía que el modelaje era lo suyo pero quería ir por más. Así fue como decidió estudiar Comunicación Social en la Pontificia Universidad Bolivariana de Medellín. “Al principio yo quería ser presentadora, pero al entrar a estudiar la carrera me di cuenta de todo lo que ofrecía, de todas las maneras en que se puede ejercer la profesión y me encantó. A mí me encanta hablar, comunicarme”.

Se inclinó por la comunicación organizacional y como periodista empezó a hacer sus pinitos en radio de la mano de Julio Sánchez Cristo en su emisora La W. Una de sus primeras tareas fue cubrir el Concurso Nacional de Belleza de Cartagena en el año 2004, el mismo en que Juan Pablo Montoya decidió organizar la ‘Carrera de las Estrellas’, en donde varios de los pilotos de carreras más importantes del mundo corrieron en Cartagena de Indias. Como periodista, entrevistó por teléfono y para la radio al piloto mexicano Adrián Fernández. La misión se cumplió en breve pero el piloto quedó prendado y empezó a averiguar quién era la ‘paisa’ que lo había dejado en las nubes por teléfono.

Fernando Gaitán, el famoso libretista de Yo soy Betty la fea, fue quien los juntó esa misma noche en su bar, tras las insistencias del piloto para que los presentara. El flechazo entre Adrián y Catalina fue mutuo y poco más de un año después estaban casados.

En familiaLuego de la boda, celebrada el 11 de marzo de 2005, y con el diploma de periodista bajo el brazo, Catalina dejó Colombia y se fue a vivir a Arizona, Estados Unidos, donde vivía Adrián.

“Allá tuve una vida muy tranquila. Eramos él y yo y el ambiente fue perfecto para empezar una vida de pareja. Así pasaron dos años y yo quedé embarazada de Valentina”.

Los nueve meses pasaron en un suspiro y nunca vinieron acompañados de mareos ni malestares, ni siquiera de antojos. Eso sí, leyó cuanto libro de embarazo y parto se le cruzó por delante, y se dedicó a comer bien y a consentirse. Subió 23 kilos y tuvo a una bebé linda y saludable.

“Esos primeros meses fueron de muchos cambios pero nosotros tuvimos la bendición de contar con mi mamá. Ella nos acompañó tres meses y se quedaba con la bebé en las noches para dejarnos dormir. Fue muy importante. Cuando ella se iba, no se sabía si le daba más duro a Adrián o a mí”.

Al escucharla, se nota que Catalina es una mujer de familia: la menor de tres mujeres, todas casadas, con hijos y unos padres que llevan más de cuarenta años juntos. Queda claro que su mamá ha sido una guía en todas las etapas de su vida y con ella descubrió de cerca el asombroso mundo de la maternidad.

“¿Qué ha sido lo más difícil de ser madre? Sin duda el no saber cuándo decir no; no saber si estoy tomando las decisiones correctas. Aquí en Estados Unidos es muy fácil que los niños pierdan el piso, pero está en uno enseñarles a aterrizar” .

Abriendo puertasEsa incertidumbre la acompañará siempre, como a todas las madres, pero tiene la certeza de que estará ahí cada vez que sus hijos la necesiten. Ahora que los niños empiezan a verse más personitas, Catalina está lista para buscar nuevos retos. Ha hecho algunos cubrimientos desde Miami para La W Radio, como el Ericsson Open de tenis, de Miami, y espera que se le sigan abriendo otras puertas.

De Catalina se sabe mucho y nada a la vez. Se sabe que fue portada de muchas revistas, pero no se sabe que nunca le tuvo miedo a tener un esposo al volante. Se sabe que sus curvas siguen provocando suspiros a pesar de sus dos partos, pero pocos conocen que no sabe bailar, que odia la cebolla, que no cocina ni un huevo, que colecciona maquillaje y accesorios desde niña, que ninguno de sus hijos se parecen a ella y que ambos ya presumen en el preescolar de tener a unos papás famosos. Se sabe que se separó del piloto pero ni ella sabe si algún día volverán a estar juntos. Se sabe, y lo demuestra día a día, que es una gran mamá y que a pesar de estar muchos días sola, hace su mejor esfuerzo por darles a sus hijos la estabilidad que ella siempre tuvo. ¿Sabe alguien qué seguirá después? No, pero a una mujer tan segura de sí misma y con tanto carisma le tiene que ir bien. Por ahora, escucha ofertas.

Publicidad

Publicidad

Publicidad