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Así se ha transformado el vestido

1926. Los vestidos de novia podían ser románticamente elaborados o seguir las líneas generales de la fluidez y la ausencia de forma que permitiese ver las curvas femeninas. Esta versión es intrincada y llena de delicados detalles.
1926. Los vestidos de novia podían ser románticamente elaborados o seguir las líneas generales de la fluidez y la ausencia de forma que permitiese ver las curvas femeninas. Esta versión es intrincada y llena de delicados detalles.
La década del 20 rompió radicalmente con el estilo acartonado y rimbombante anterior cuyo gran protagonista había sido el corsé. Los códigos estéticos de la época celebraban siluetas sin forma, sueltas y algo masculinizadas. Los vestidos eran fluidos sin dejar ver el busto o la cintura, mientras que el pelo se llevaba lo más corto posible y los hombros se usaban anchos y estructurados.
La década del 20 rompió radicalmente con el estilo acartonado y rimbombante anterior cuyo gran protagonista había sido el corsé. Los códigos estéticos de la época celebraban siluetas sin forma, sueltas y algo masculinizadas. Los vestidos eran fluidos sin dejar ver el busto o la cintura, mientras que el pelo se llevaba lo más corto posible y los hombros se usaban anchos y estructurados.
1927. A principios del siglo XX la moda se hizo más accequible donde antes había sido un privilegio para los más adinerados. Las longitudes comenzaron a cambiar de ritmo. En 1913 se mostró por vez primera el tobillo y en 1930 las faldas comenzaron a usarse por encima de la rodilla.
1928. El modernismo provenía, sobre todo, de la nueva visión sartorial de la época. La gran revolucionaria fue Coco Chanel, quien defendía la ropa confortable y fácil de llevar. La simpleza de los vestidos hacía que la ropa que estaba en tendencia fuera más accesible para las clases medias.
1928. El lado más vanguardista de la época lo ocuparon las flappers, que usaban el pelo corto, vestidos sueltos, maquillaje y fumaban con sofisticadas boquillas. Una de las grandes tendencias eran los cuellos de piel en los abrigos, símbolo de poderosa elegancia.
1945. La guerra envió a las mujeres a las oficinas lo que hizo que los atuendos se volvieran más austeros. Der 1956. Con este traje Yolanda Pulecio evidenció el afán de las mujeres por recuperar su feminidad.
1956. La silueta femenina marca la tendencia. Esta imagen de Connie Russell, la sensual cantante neoyorquina, revela el anhelo de las mujeres de verse como muñecas, delicadas, ingenuas pero igualmente deseables. Y el rosa es el color apropiado para enviar este mensaje.
1956. Los pantalones muy cortos empezaron a irrumpir en la vestimenta casual
1969. La falda sube cada vez más, de tal manera que los diseñadores se vieron obligados a innovar en sus diseños.
1970. El tema étnico fue fundamental para el diseño de la época e influenció en gran medida la estética vibrante y bohemia que predominó. África jugó un papel fundamental en los estampados y las siluetas.
1980. Los sombreros, las hombreras y la joyería dorada fueron tre spilares de la estética de esta época.
Las dos grandes corrientes que caracterizaron los 90 fueron el minimalismo y el grunge. También predominaron los shorts talle alto y las joyas bohemias.
1993. El grunge fue, sin duda, el género musical por excelencia y penetró visiblemente los códigos del vestir joven. En Colombia no llegó a ser tan fuerte como en Estados Unidos, pero los tops ombligueros con jeans y botas utilitarias son looks que todos recordamos.
2011. La moda de hoy tiene como gran fuente el pasado. Si bien es cierto que es difícil que exista innovación como antes, también es cierto que el eclecticismo y las amplias posibilidades han marcado una época hecha de mezclas inesperadas.

La prenda que caracteriza a la mujer ha sufrido enormes cambios que analizamos en este reportaje

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