Cinco días antes de ser liberado, Karl Penhaul y Carlos Villalón lograron hablar con Roméo Langlois, y grabarlo en poder de las Farc.
Tres semanas por trochas intransitables tuvieron que padecer los periodistas antes de lograr la entrevista y llegar a la liberación.
"Nunca en mi vida había visto algo semejante, ni en los lugares más apartados del continente. Esos caminos no son carreteras, no son trochas, no son nada".
Horas antes de la liberación de Langlois, tropas del Frente 15 de las Farc montaron un puesto de seguridad a la entrada del caserío de San Isidro.
Alias Colacho Mendoza, uno de los comandantes que participó en el combate en el que se entregó Langlois, dio su versión de los hechos, nueve días antes de la liberación.
Roméo Langlois, todavía en poder de las Farc, contó detalles del combate y del momento en que fue herido.
Mientras esperaban al comandante Colacho Mendoza, los corresponsales durmieron en una finca. Allí un joven y una muchacha preparon el desayuno, esa mañana del 21 de mayo.
Desde la madrugada del 30 de mayo, día de la liberación de Roméo, se asaron seis reses para alimentar a los asistentes al acto.
"No veíamos esa imagen desde el Caguán: guerrilleros caminando por las calles, conviviendo con los campesinos, comiendo helado".
Roméo aprovecha el teléfono satelital de un colega para comunicarse con sus familiares y amigos en Francia.
Una médica del Comité Internacional de la Cruz Roja lleva a Langlois hacia el carro que lo traerá de vuelta a su hogar. Habían terminado 33 días de secuestro y confusión.
Carlos Villalón (en la foto) y Karl Penhaul buscaron, en sus viejos contactos de la época del Caguán, un intermediario que los llevara con los captores de Langlois.