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¿Quién fue Débora Arango?

Quienes la conocieron en vida y aquellos que han visto su obra saben que, tanto ella como su arte, son sinónimos de rebeldía y contracorriente.

Una artista como Débora Arango no necesita presentación. Quienes la conocieron en vida y aquellos que han visto su obra saben que, tanto ella como su arte, son sinónimos de rebeldía y contracorriente. Fue ella quien, a principios del siglo pasado en una Medellín pacata y tradicional, se atrevió a desafiar las costumbres con un pincel: pintó desnudos cuando el cuerpo humano era aún tabú, y le dio espacio en sus óleos a personajes marginales –prostitutas, obreros, mendigos– que por entonces no cabían en el arte. Ése fue su sello, pero también su cruz. Y lo fue porque terminó costándole el rechazo de buena parte de la sociedad, entre ellos la Iglesia, que en algún momento amenazó con excomulgarla, la obligó a firmar un llamado de atención, y ordenó recoger una edición de la Revista Municipal de Medellín porque allí se reproducía un cuadro suyo.

El reconocimiento le llegó tarde. Tuvieron que pasar muchos años –la convulsionada mitad del siglo, la época de la Violencia–, para que la sociedad comenzara a admitir el valor de su obra. Y entonces, por fin, se pudo hablar de Débora en dos sentidos: como una de las artistas más importantes del país, y como la mujer que desafió los estamentos sociales en una época en que la figura femenina era subvalorada. “Un factor trascendental es que Débora ejemplifica la toma del poder por parte de las mujeres en este país –dice Óscar Roldán-Alzate, curador de la exposición Sociales. Débora Arango llega hoy, que se inaugura en el Museo Nacional el próximo 26 de abril–. Los juicios que se emitieron sobre ella fueron siempre de corte moral, pero casi nunca se hizo un análisis sobre su arte. El momento en que a ella la empiezan a condecorar, es el mismo en que las mujeres acceden al poder en Colombia”. De ahí su importancia.

Débora llega hoy

Roldán-Alzate llevaba tres años y medio sumergido en la obra de Arango con el fin de seleccionar los 50 óleos y acuarelas que hacen parte de esta exposición. La muestra, que incluye además siete entrevistas audiovisuales con la artista –hay conversaciones con Beatriz González, Darío Ruiz, Alberto Sierra– y su archivo personal de recortes de prensa, estará en el Museo Nacional, en Bogotá, hasta mediados de agosto; luego viajará al Museum of Latin American Art en Los Ángeles, en septiembre, y terminará su periplo en Carolina del Norte y en Nueva York, durante la primera mitad del año entrante.La exposición, como su nombre lo indica, busca revelar la parte social inherente en la amplia obra de Arango. “Por lo general hay una mirada tendenciosa: no es mentira que gran parte de su producción giró en torno a la denuncia, pero también hizo énfasis en un aspecto social que no se ha mostrado mucho”, dice Roldán-Alzate. Y aclara, además, que en esta muestra el término social adquiere múltiples significados: “Por un lado tiene que ver con los conflictos y problemáticas sociales, y por el otro con la lógica de las páginas sociales de los diarios”. Dualidad que se ve en las obras seleccionadas para la muestra: mientras que, por un lado, incluye cuadros como La española, Pitonisa, Voceadores y La celestina –que son retratos de personajes populares–, por el otro tiene obras como La danza, Masacre del 9 de abril y 13 de junio, en los que refleja la violencia que históricamente ha azotado al país. Si bien el punto de partida de esta exposición es la colección del Museo de Arte Moderno de Medellín –que tiene más de 200 obras de Arango–, el criterio de selección se centró, según explica Óscar Roldán-Alzate, en su producción de mediados de siglo, que representa el punto neurálgico de su creación. La exposición Sociales. Débora Arango llega hoy es una gran oportunidad de acercarse a la obra de una de las artistas más importantes y a la vez más incomprendidas de su época. Reivindicar su valor artístico –y por supuesto histórico–, es uno de los grandes méritos de la muestra. No por nada su obra es considerada como bien de interés cultural de carácter nacional.

¿Quién fue Débora?

Nacida en la Medellín de principios del siglo pasado (1910), desde muy pequeña dejó ver su enorme talento artístico. Decidida a dedicarse a la pintura, ingresó al Instituto de Bellas Artes de Medellín pero se retiró dos años después por considerar su formación “demasiado convencional”. Expuso por primera vez en 1937 y dos años más tarde sus desnudos comenzaron a revolucionar la sociedad antioqueña, que no tardó en poner el grito en el cielo. Enfrentada a los prejuicios y el rechazo de la sociedad, Arango salió del país en varias ocasiones –vivió en Estados Unidos, México, Madrid, Inglaterra, Escocia, París y Austria–, pero siempre regresó. La reivindicación de su obra llegaría, finalmente, en 1984, gracias a una retrospectiva que se montó en el Museo de Arte Moderno de Medellín. Murió en diciembre del 2005.

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