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Catalina Sandino: “En el cine todo es gloria de un día”

Después de un año filmando en el exterior, la bogotana vuelve al país y le pone la cara al cine colombiano en Roa, la cinta que abrirá el Festival Internacional de Cine de Cartagena 2013. La actriz más allá del guión.  

Esta vez, el encuentro no fue en un circo donde ella y yo tuvimos una extraña y bizarra conversación siete años atrás, cuando posaba para la cámara de una prestigiosa revista colombiana en medio de leones y elefantes, bajo el más estricto cuidado de un curtido domador de animales. En esta ocasión, el desenlace de esta entrevista correría su suerte en dos países distintos en menos de ocho días. ¿La razón? La turbulencia horaria de una de las actrices más serias y talentosas que ha dado nuestro país. Dieciséis películas y 13 premios internacionales en tan solo nueve años de carrera, entre estos una nominación al Oscar y un Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín, hablan por sí solos.

En Bogotá, nuestro rendez vous corrió de la mano de una copa de Beaujolais, uno de sus vinos favoritos. El lugar: 80 sillas, un pequeño restaurante en Usaquén que cada vez que la actriz bogotana vuelve a casa corre a visitar por sus gustosos ceviches. A primera vista, unos jeans y una chamarra de cuero la hacen ver mucho más segura y hermosa de lo que recuerdo. La ausencia de maquillaje y el pelo recogido le hacen un perfecto compás a la auténtica y descomplicada sonrisa que no deja de brillar cada vez que le hablo, para romper el hielo, sobre su familia, sus amigos y, por supuesto, Colombia.

Días más tarde, ya al mismo nivel del mar y en medio de una mañana soleada, recién desempacada del festival de cine de Sundance, donde acaba de presentar su última película, Magic Magic, nos reunimos para tomar desayuno en un pequeño café en Santa Mónica, sur de la ciudad de Los Ángeles, no muy lejos de donde hace poco más de un año la joven actriz se ha radicado. Esta vez me recibe con lentes de sol y una taza de té verde descafeinado para hablar de lo que,  me confiesa, más le gusta: su trabajo. No solo sobre los personajes y proyectos que han marcado este último año, sino de aquellos que prometen hacer suspirar al mundo entero, dándonos de paso un auténtico vistazo a su vida y a lo mejor de su carrera.  ¿Desempacando del Festival de Sundance? ¿Qué tal?

Más allá de la nieve y el frío tan espantoso de 10 grados bajo cero, fue increíble. Además de presentar mi nueva película, Magic Magic, disfruté regresar al festival donde mi carrera comenzaría a cambiar para siempre. De eso ya nueve años.

¿Por qué fue tan importante?

Este era el primer festival de cine en Estados Unidos al que traíamos María..., no importaba que nos hubiéramos ganado el Oso en Berlín o nada por el estilo. Si nos iba bien aquí, sería igual en el resto del país. El festival la adoró y a partir de ahí todo es historia.

¿Piensa de vez en cuando en esa noche de los Oscar?

Cuando lo hago siempre recuerdo a mi mamá volver a la mesa donde estábamos sentadas diciendo: “Cata, junto a mí, en el bar de la entrada, pedía una trago Pierce Brosnan. Me sonrió, casi me muero…”. ¡Divina!

¿Qué la afana?

Además del frío, muchas cosas, menos los premios. Ellos vienen solos. Lo importante es poder jugársela como actriz, como directora, como lo que uno sea en el próximo proyecto que uno se embarque. Si se le teme al fracaso, no se avanza, mucho menos en esta carrera.

Magic Magic, que filmó en Chile, cuaja perfectamente en esta descripción.

Los filmes del chileno Sebastián Silva nunca han estado dentro de su zona de confort. Si ves La nana u Old Cats percibes que es un cine que arriesga, que busca traspasar ese límite. Por eso me subí a Magic Magic. Es un drama oscuro, una mezcla de humor negro, violencia física y desencuentros de un grupo de amigos que viajan por un bello y melancólico paraje del sur de Chile.

¿Puede haber algo más harto que levantarse a las siete de la mañana a hacer prensa?

Por suerte son las diez (risas). Mentira. Es parte del trabajo. Todo depende de la película. Si siento que tanto la cinta como mi trabajo son flojos, es eternamente aburrido, eso se nota. Yo no puedo mentir. La satisfacción propia divierte y entretiene a la vez.

¿Que odia que le pregunten?

Sobre mi vida privada. 

¿Por qué?

Mi intimidad y mi familia son lo único que tengo. Es algo que no estoy dispuesta a tranzar por nada.

¿Le costó adaptarse a las críticas?

Hylda Queally, mi primer agente, quien a su vez representaba a Kate Winslet y Cate Blanchett en Creative Artists CAA, me dijo el primer día: "Para mantenerse en esta industria tienes que tener una coraza de acero, nada te debe sacar de casillas ni mucho menos afectarte".

¿Y hora con quién está, quién conforma su equipo?

Un manager en Nueva York, mi agente de United Talent UTA en Los Ángeles y mi publicista, también en Nueva York. Son increíbles.

¿Se llevan mucho de la plata?

Entre ellos y los impuestos, más de la mitad. ¿Solución? Dividir en dos lo que ganas antes de empezar, así no es tan grave.

El 2012 fue un gran año. ¡No paró de rodar!

Increíble. Filmé en Bogotá (Roa), Bangkok (A Stranger in Paradise), Los Ángeles (Medeas, Home) y Chile (Magic Magic). Todos son personajes distintos, historias con pasado, no solo aquellas con ansiedad de juventud, sino personajes perdidos, con remordimientos, mujeres rendidas ante la vida. Fue un año diverso, ocupado y muy divertido, pasé de ser una madre sordomuda a ser mujer fatal y luego a esposa de un asesino. Hubo películas de terror, drama, suspenso, hasta acción hice. Se corrió.

¿Se puede mantener ese ritmo: cuatro, cinco películas al año? ¿Se debe apuntar a eso?

No es mi interés. No veo el éxito como el número de películas que haga por año. Puede pasar un año entero sin un proyecto que me mueva la silla u otro como este que terminó, en el cual tuve la oportunidad de lanzarme a algo nuevo en cada uno de los roles.

¿En qué gasta sin pensar?

No derrocho, de lo contrario no me podría dar ciertos lujos con mi carrera, como no hacer de lo que gane mi prioridad.

¿Y la vanidad? ¿Es una condición innata de toda actriz?

Como en cualquier mujer. La diferencia es que en esta industria todo es gloria de un día, hoy estás en un set donde todos te aman y mueven cielo y tierra por ti, mañana estás sola haciendo lavandería y comprando leche en la tienda de la esquina. Si te la crees, grave.

Bien bipolar, ¿no?

En cierta forma lo es, hay que lidiar con estos contrates e ironías. Si no la tienes clara de dónde vienes y lo que realmente importa, peor. Sobre todo cuando hay muchas tentaciones para hacerte olvidarlo.

¿Y que es lo que más le importa?

La familia.

¿Una actriz extremadamente guapa o una actriz de oficio?

A quien le van a dar le guardan. El talento termina por prevalecer, de eso no me cabe la menor duda.

¿Cuál ha sido la audición más bizarra?

Estar sentada en un cuarto en Nueva York mientras el director, durante los veinte minutos de la prueba, no dejaba de caminar alrededor de mí, dando vueltas 360 grados. De hecho ya estaba nerviosa de que fuera Woody Allen, pero esto era demasiado.

¿Woody Allen? ¿Cómo así que hizo una audición con Woody Allen?

Me llama un día mi manager en Nueva York y me dice: tienes que estar en un par de horas en el estudio de Woody Allen, quiere conocerte.

¿Para qué película?

Midnight in Paris.

¿Y qué pasó?

Fue para Marion Cotillard.

¿Desilusión?

No, victoria, confirmé que me había desprendido del estereotipo de la latina, que papeles de mujeres de toda índole estaban ahí. Competir por esos grandes roles con actrices del mundo entero, sin importar mi origen, es un gran lujo.

¿Las grandes ligas?

Para nada, simplemente es poner el pie en un universo más grande. La muestra de esto es lo que se logró hacer este año.

Vuelve a Colombia después de rodar la adaptación de El amor en los tiempos del cólera en 2007.

Me dio mucha alegría regresar, sobre todo a Bogotá, era algo que tenía pendiente, ya son diez años desde que dejé el país. Ver a mi familia no tiene precio. Además, también fue increíble volver con algo muy de adentro de nuestro imaginario como Roa Sierra, el asesino de Gaitán.

¿Y cómo le fue con Andrés Baiz?

Andi no era una persona extraña para mí. Ya lo conocía de antes, desde el tiempo de María... No hay nada mejor que colaborar con gente que conoces, la energía es otra, por lo tanto lo que haces resulta mucho mejor. La pasé muy bien con en él en set.

¿Abren el festival de cine de Cartagena?

Sí, allá estaremos en la premier de la película dando inicio al festival. Todo un honor hacerlo en Cartagena. Además, no puedo negar que no hay nada mejor que jugar de local.

¿Ya vio la película?

No aún, tengo mucha inquietud de verla terminada. Desde que era estudiante de teatro en el colegio siempre tuve una fascinación especial por los personajes de época. Su ambientación es preciosa. No puedo esperar a verla.

¿Se debe o se puede censurar cierto tipo de cine?

¿Por qué lo pregunta?

Por lo que casi ocurre en el país con Operación E.

Creo que sería un muy mal precedente para el cine en general en nuestro país.

¿A que placer no le pone precio?

Estoy descubriendo uno nuevo, el de producir, es algo increíble ver un proyecto de principio a fin, no tiene igual. Es como armar un rompecabezas de diez mil fichas y poder compartirlo con el mundo.

Por eso El Delirio…

Ese es el nombre de la productora que fundé hace menos de dos años. El invierno pasado nos estrenamos con La próxima estación, un corto escrito y dirigido por mi hermano Nicolás. Se rodó a contrarreloj durante un fin de semana en Nueva York. Rubén Blades y yo, junto a un grupo muy pequeño. Fue asombroso lo que logramos.

¿El cine entonces es algo genético en la familia?

Para nada, creo que fue un gen prestado, mis padres vienen más de la ciencia y la medicina. Pensándolo bien, creo que fue jugando a contar y representar historias con mi hermano y mis primos en la casa de la abuela lo que nos picó la vena.

El corto llegó al Festival de Cine de La Habana, San Sebastián y Tel Aviv. ¡Nada mal!

Me puso muy feliz por mi hermano, verlo iniciar su carrera de esa forma es muy inspirador. Tiene un gran futuro, posee una sensibilidad envidiable.

¿Que más planes hay?

Bueno, estamos trabajando en la producción de su ópera prima, esperamos empezar su rodaje el próximo verano, ya sea en Colombia o en México. Un lujo total poder hacer cine en familia.

¿Es agresiva?

Para manejar, por supuesto. Hice curso en Bogotá, Nueva York y ahora Los Ángeles. Creo que estoy lista para cualquier cosa.

¿Cómo la ha recibido Los Ángeles?

Mejor imposible. Con más trabajo que nunca, no me puedo quejar. Además, descubrir un lugar nuevo siempre es inquietante y encantador a la vez. Fueron diez años en Nueva York, allí era todo muy distinto. Tenía que viajar constantemente a Los Ángeles para reunirme con directores y productores. En esta ciudad es tomar mi carro, cinco minutos y ya está.

¿Por eso dejó Nueva York?

Era un paso obvio en mi carrera.

¿Entonces no más teatro?

Por supuesto que no. Desde lo que viví con The Starry Messenger, quiero más. Fue una experiencia increíble, a pesar de haber sido una temporada muy dura en pleno invierno. A la gente y a la crítica en Nueva York le gustó, por eso tenemos la opción de hacer una segunda temporada.

¿Y en Londres?

Siempre ha existido el interés de llevar The Starry Messenger a Londres. Lo que ocurre es que somos varios los actores, entre ellos Matthew Broderick, J. Smith-Cameron y Kieran Culkin, los que tendríamos que coincidir un mínimo de cuatro meses consecutivos para poder hacerlo. Ese ha sido el problema, pues esta es una de las condiciones del escritor y director de la obra, Kenneth Lonergan, para firmar la segunda temporada en Londres. Sin duda que actuar una temporada allá es uno de mis sueños por cumplir.

El año pasado filmó A Stranger in Paradise. ¿Pensó alguna vez verse en un cartel de una película de acción?

No. Ni mucho menos en una de terror. Le tengo pavor al suspenso. Tanto que una vez por una extraña razón resulté en un festival de cine de horror en Nueva York y no encontré solución más que salirme. Por eso creo que acepté interpretar a Leigh en Home, la última película de terror de Nicholas McCarthy. Fue todo un reto. Por su parte, A stranger in Paradise fue extraordinaria. Más allá del hecho de haber rodado por dos meses en Tailandia, aprender a montar motos de carrera, descargar un arma en menos de cinco segundos y coreografiar peleas, todo fue muy distinto y refrescante a lo que he hecho en el pasado. Hasta me lesioné la rodilla rodando una escena de persecución. Ahí no me gustó tanto.

¿Antipática o rebelde?

Ninguna de las dos. Solo una amante de mi trabajo.

¿Ve sus películas?

Cero vanidad.

¿Y de la otra vanidad?

Ni voy todos los días al gimnasio, ni hago un dieta especial. Nunca he querido apoyar mi carrera en mi cuerpo o quitarme la ropa como un as bajo la manga.

¿Pero lo ha tenido que hacer?

Por supuesto, cuando el papel lo amerita, pero no es mi carta de presentación.

¿Lo mejor de este 2013?

Por ahora la llegada de Medeas. En esta película hago de Christina, una mujer sordomuda, sin duda el papel más bello que he hecho en muchos años, quizás en mi carrera. Su historia es fascinante. Los años cincuenta eran tiempos en que a los niños que nacían sordomudos se les consideraba locos o enfermos mentales. Fue así como sus padres la regalaron a un hombre mayor con quien tendría tres hijos en la más agónica y desesperada relación que terminaría de forma trágica. Esperamos que la posproducción termine a tiempo para presentarla en el Festival de Cannes.

De regreso en los Ángeles y antes de abordar el avión que la desembarcará en Cartagena, Catalina sigue a la espera de que se eche a andar un nuevo proyecto que, sin duda, marcará otra etapa en su carrera, The Bridge, el piloto que rodó en diciembre junto a Diane Kruger y Demian Bichir para la cadena FX, un ingenioso remake de la serie escandinava Bron-Broen, responsabilidad de los cerebritos y autores de los blockbusters televisivos Son of Anarchy y Homeland. De ser así, en el segundo semestre de este 2013, veremos a la guapísima bogotana en la televisión de los Estados Unidos.

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