Casadas con la mafia

Viernes 21 de agosto de 2009

Con Las mujeres del Cartel, el Canal Caracol mostrará la vida de las esposas y novias de los narcotraficantes. Una producción millonaria con efectos especiales, locaciones en Cartagena, Bogotá e Ibagué, y un grupo de hermosas mujeres encabezado por Amparo Grisales.

Casadas con la mafia

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A las nueve de la mañana y 30 grados de temperatura, el sol amenaza el maquillaje de Olivia. Ella parece no inmutarse. Subida en sus altísimos tacones amarillos, luce perfecta para atestiguar el enfrentamiento entre su papá y su novio. Braulio es el traqueto del pueblo que la conquistó el día de su graduación, la llenó de regalos y le mostró un mundo seductor que parece diluirse. Por eso la parranda vallenata que le tenía preparada se convierte en una serenata de despedida.

“¡Corten! Vamos a revisar”, gritan en el portal de una finca cerca a Nilo (Cundinamarca). Unas 25 personas se refugian bajo cualquier sombra y Olivia se baja de los tacones para ser de nuevo Catherine Escobar, mientras el calor hace estragos en su pelo y la maquilladora la auxilia. Un sacrificio actoral para personificar a la colegiala que quiere todo sin mucho esfuerzo. “Olivia dice que no va a desperdiciar su juventud. Es la historia sobre esas mujeres que quieren todo, no importa si es con un traqueto”, afirma Catherine.

Es solo una escena de la nueva serie Las mujeres del Cartel, donde el mundo femenino de la mafia es la protagonista. En tres semanas culminarán las grabaciones, casi al tiempo de su estreno en el Canal Caracol y más de un año después de El Cartel, su antecesora con visión masculina. Esta vez la historia, producida por Be-TV para el canal, no fue escrita por Andrés López, como se planeó inicialmente, ni está basada en el libro Las fantásticas.

Los actores, el director y el equipo técnico lucen bronceados después de un recorrido por Cartagena, Bogotá, Miami, Girardot, Ibagué y Nilo, los lugares donde se ha rodado esta serie desde hace cuatro meses y en la que no impera ningún acento regional. El calor ha sido la constante en las casi 200 locaciones que se utilizaron pues se graba cien por ciento en exteriores en fincas, colegios, bares, clínicas, muelles, yates, helipuertos y hasta en un laboratorio que fue incendiado.

“Esto es lo más difícil porque además hemos tenido sitios sólo para una o dos escenas y el montaje es el mismo”, explica Claudia Valencia, productora ejecutiva. Se refiere también a aviones, helicópteros, un prototipo de narcosubmarino que el protagonista carga con droga, efectos especiales, balaceras y sangre artificial, que esta vez corre menos que en El Cartel pues ellas utilizan otros métodos más femeninos (insultos, escándalos y mechoneadas) en esta serie de 43 capítulos.

Los tacones, las minifaldas, el maquillaje, las joyas y las carteras de marca son las compañeras habituales de sus protagonistas: Amparo Grisales (Lucrecia), Angélica Blandón (Brenda), Yuly Ferreira (Renata), Catherine Escobar (Olivia), Alejandra Sandoval (Violeta) y Andrea Gómez (Pamela). “Lucrecia es la esposa de Braulio y luego la ex que lidia con todas las jóvenes que quieren ocupar su lugar. Ella es la ‘oficial’, con la que los mafiosos se casan y tienen hijos, y que protegen ese mundo que se han ganado”, dice Amparo sobre su personaje.

Lujo es la palabra que resume el mundo de estas mujeres, con ese toque “lobo” típico y un trabajo cuidadoso para caracterizarlas. Poliéster, telas de leopardo, licras y las mejores imitaciones de carteras Chanel, Prada ypor ciento en exteriores en fincas, colegios, bares, clínicas, muelles, yates, helipuertos y hasta en un laboratorio que fue incendiado.

“Esto es lo más difícil porque además hemos tenido sitios sólo para una o dos escenas y el montaje es el mismo”, explica Claudia Valencia, productora ejecutiva. Se refiere también a aviones, helicópteros, un prototipo de narcosubmarino que el protagonista carga con droga, efectos especiales, balaceras y sangre artificial, que esta vez corre menos que en El Cartel pues ellas utilizan otros métodos más femeninos (insultos, escándalos y mechoneadas) en esta serie de 43 capítulos.

Los tacones, las minifaldas, el maquillaje, las joyas y las carteras de marca son las compañeras habituales de sus protagonistas: Amparo Grisales (Lucrecia), Angélica Blandón (Brenda), Yuly Ferreira (Renata), Catherine Escobar (Olivia), Alejandra Sandoval (Violeta) y Andrea Gómez (Pamela). “Lucrecia es la esposa de Braulio y luego la ex que lidia con todas las jóvenes que quieren ocupar su lugar. Ella es la ‘oficial’, con la que los mafiosos se casan y tienen hijos, y que protegen ese mundo que se han ganado”, dice Amparo sobre su personaje.

Lujo es la palabra que resume el mundo de estas mujeres, con ese toque “lobo” típico y un trabajo cuidadoso para caracterizarlas. Poliéster, telas de leopardo, licras y las mejores imitaciones de carteras Chanel, Prada y Dolce&nto en exteriores en fincas, colegios, bares, clínicas, muelles, yates, helipuertos y hasta en un laboratorio que fue incendiado.

“Esto es lo más difícil porque además hemos tenido sitios sólo para una o dos escenas y el montaje es el mismo”, explica Claudia Valencia, productora ejecutiva. Se refiere también a aviones, helicópteros, un prototipo de narcosubmarino que el protagonista carga con droga, efectos especiales, balaceras y sangre artificial, que esta vez corre menos que en El Cartel pues ellas utilizan otros métodos más femeninos (insultos, escándalos y mechoneadas) en esta serie de 43 capítulos.

Los tacones, las minifaldas, el maquillaje, las joyas y las carteras de marca son las compañeras habituales de sus protagonistas: Amparo Grisales (Lucrecia), Angélica Blandón (Brenda), Yuly Ferreira (Renata), Catherine Escobar (Olivia), Alejandra Sandoval (Violeta) y Andrea Gómez (Pamela). “Lucrecia es la esposa de Braulio y luego la ex que lidia con todas las jóvenes que quieren ocupar su lugar. Ella es la ‘oficial’, con la que los mafiosos se casan y tienen hijos, y que protegen ese mundo que se han ganado”, dice Amparo sobre su personaje.

Lujo es la palabra que resume el mundo de estas mujeres, con ese toque “lobo” típico y un trabajo cuidadoso para caracterizarlas. Poliéster, telas de leopardo, licras y las mejores imitaciones de carteras Chanel, Prada y Dolce&Gabbana fueron traídas desde el Barrio Chino y el Fashion District de Nueva York, para recrear un ambiente colorido de clima caliente. Para Amparo, el toque especial lo dieron sus tacones de la línea de zapatos de Jessica Simpson.

“En El Cartel jugamos a ser realistas, aquí nos metimos más con la ficción, son más pueblerinas, el maquillaje es recargado y sus labios siempre están brillantes. Pensamos igual para la decoración de las casas”, dice Diego Guarnizo, director artístico.

Pero ellos también tienen importancia. Fernando Solórzano es Braulio, el duro del pueblo con sus pantalones con taches, camisas brillantes y estampadas, y botas texanas, y quien repite por cuarta vez como mafioso, después de El Rey, La saga y El Cartel. Para esto, tiene su séquito masculino: los actores Diego Vásquez, Mauricio Vélez, Julián Román y Lincoln Palomeque.

Otro que se gradúa en la mafia es el director Luis Alberto ‘Peto’ Restrepo, quien tocó el tema primero con Sin tetas no hay paraíso y luego con El Cartel. “Esta es más la cotidianidad de estas mujeres y los mafiosos, algo más íntimo, el público va a conocer más a los personajes en una mezcla de drama y tragicomedia”, explica Restrepo. Y también entrará en un mundo basado en otra realidad del país, menos conocida por los televidentes pero con un toque femenino que esta vez estará en el cuerpo de cinco mujeres de cartel.

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