Miércoles 1 de julio de 2009
Cuando su carro presente fallas no se desespere, a veces los problemas más difíciles tienen soluciones muy sencillas. Todo es cuestión de paciencia.
> En caso de pincharse, use alguna bebida gaseosa oscura para aflojar las tuercas de la llanta. Trate siempre de tener en su carro un gato y una llave que no le exijan tanto esfuerzo.
> Si su carro se apaga repentinamente, el motor no enciende y verifica que las luces no están funcionando, el problema puede ser la batería. Cerciórese de que esté bien conectada y que no esté sulfatada (unas manchas blancas y verdosas que se tornan esponjosas). Riéguele agua y pásele un trapo por encima a los bornes para limpiarlos hasta eliminar todo aquello que interfiera con la conexión de la batería. Si la batería se encuentra en perfecto estado, es posible que el problema sea de carga. Intente rociarle un poco de soda encima y así recargarla lo suficiente para lograr que el motor encienda de nuevo. Si esto no le funciona, tenga siempre a mano los cables de transmisión de corriente y busque un alma caritativa que la ayude.
> Lleve suficiente agua en el carro. Si sale humo del capó o el termostato marca niveles alarmantes, simplemente verifique que se trata de vapor y que no es un incendio. Si es vapor y el termostato está alto, esto significa que el carro está recalentado. Apáguelo y déjelo enfriar por un tiempo suficiente para que logre manipular el radiador y echarle agua de nuevo.
> No siempre es necesario empujar el carro para lograr encenderlo. Si se encuentra sola y está en una pendiente, déjelo rodar en neutro y cuando tenga algo de impulso, encienda el motor, meta el cambio y pise el acelerador. Los carros también encienden así cuando van en reversa. En ambos casos, tenga mucho cuidado de no perder el control. Con el carro apagado los frenos no funcionan óptimamente, por lo que el freno de mano le evitará accidentes. Si es automático, mejor busque el teléfono de un servicio de asistencia mecánica y grúa.
> Si se daña la correa de distribución que acciona el ventilador, use unas medias de nylon para reemplazarla.
> Tenga a la mano un huevo. Si el radiador se rompe, sólo debe introducir el huevo en él, completar el agua y prender el motor hasta que la máquina se caliente lo suficiente. Así, el huevo se cocina y las partes sólidas que se forman taponan el sitio de la fuga.
> Una manguera rota se soluciona, momentáneamente, con unas tiritas de esparadrapo.
> Si en medio de un aguacero se le dañan las plumillas, corte una papa cruda a la mitad y pásela sobre el parabrisas. El almidón de la papa le ayudará a desempañar el vidrio y así podrá recuperar la visibilidad para seguir manejando con tranquilidad.